Cómo convertir las lentejas en un superalimento

Las lentejas forman parte del grupo alimenticio conformado por los frutos secos de las plantas leguminosas; por lo general, y anatómicamente hablando, están cubiertas de una piel encargada de cubrir su característica carne esponjosa, de color blanquecina y aterciopelada, cuyo consumo trae consigo cantidad de beneficios para la salud.

Pros y contras de comer lentejas

Primeramente se enumerarán sus ventajas, comenzando por alabar su efecto antioxidante derivado de las vitaminas del grupo B y minerales (entre ellos, zinc y selenio) que las compone. Su elevado contenido en fibra, contribuye a una notoria disminución de las probabilidades de padecer enfermedades cardiacas al reducir los niveles de colesterol y grasas, asimismo, la digestión se ve favorecida lo que repercute en un óptimo funcionamiento del intestino, prevención del estreñimiento y mantenimiento de niveles de azúcar más estables.

Por ser fuente de hierro, es recomendable su ingesta en cuadros de anemia. De hecho, esta particularidad, hace que ayude incluso como preventivo de infecciones vaginales, pues es verídico que son las mujeres con déficit de hierro las más propensas a sufrirlas.

Por otra parte, son aconsejables en la alimentación de los niños y deportistas gracias a su aporte energético; adicional a la de las personas mayores por su sencilla masticación; mientras que en la dieta de los vegetarianos, sustituyen a la carne como fuente de proteínas.

Contraindicaciones

En contraparte, la ingesta de lentejas debe tomarse con prudencia en casos específicos, de los cuales sobreasaren personas que sufren de artrosis, artritis, arterioesclerosis y gota ya que su composición incluye grandes cantidad de ácido úrico y purinas.

¿Cómo convertirlas en un superalimento?

Incorporando hinojo, laurel o comino en el momento en el que se cocinan las lentejas, se contribuirá notoriamente con el proceso de digestión, lo que repercute en la eliminación de gases y favorece la función del hígado.

Si lo que se busca es una mejor absorción del hierro, se amerita un aporte de vitamina C por lo que será indispensable combinarlas con verduras como cebolla y zanahoria; aunque  también se tiene la alternativa de incorporar un chorrito de limón o vinagre, así como consumir un cítrico como postre, por ejemplo, una naranja. En contraparte, se evitará el consumo de lentejas junto a fostatos (lácteos, soja), taninos y oxalatos (espinaca, remolacha, acelga) pues estas sustancias dificultan asimilar el hierro.

Lentejas y arroz el dúo perfecto

De las legumbres que gozan de mayor preferencia en la cocina de cientos de hogares, están el arroz y las lentejas, mismos que aunque vienen en diversas clases, presentan características comunes en su composición.

Juntas constituyen un plato de gran aporte calórico, para ser específicos, 100 gr de lentejas cocidas brindan 116 Kilocalorías; por su parte 50 gramos de arroz 65Kcal/100g, de hidrato de carbono y proteína vegetal de buena calidad,  con la ventaja adicional de ser rico en zinc, fósforo, selenio, hierro, potasio, vitaminas del grupo B y ácido fólico; y muy pobre en lípidos o grasas, lo que supone una fuente de energía  y aporte de proteínas similares a la de la carne.